jueves, 3 de diciembre de 2020

Enemigo invisible -reseña

 

¿De qué va el libro?

Peter May escribió Enemigo invisible hace quince años, cuando la gripe aviar se había extendido por algunos países. Pero el manuscrito se quedó en un cajón de su escritorio. Los editores no quisieron publicar la historia por considerarla «extremadamente exagerada». Aquel texto parecía una distopía con pocos vínculos con la realidad pero, viendo los estragos que ha provocado la pandemia de la Covid-19 en todo el mundo, el libro recobra sentido.

Londres es el epicentro de una pandemia global, una ciudad confinada y violenta. Se ha impuesto el estado de emergencia excepcional a causa de un virus que ya ha matado a miles de personas. Los servicios sanitarios están desbordados y se deben construir nuevos centros sanitarios para descongestionar el sistema. En uno de los lugares donde se edificará un hospital, encuentran una bolsa con los restos de un niño. Jack MacNeil, en su último día en la Policía Metropolitana, deberá resolver el caso en un contexto de presiones y violencia. El asesino, implacable, está dispuesto a volver a matar para borrar su rastro. Mientras, su vida se rompe por el mismo mal que destroza la existencia del resto.


«Después de la magnífica trilogía de Lewis, Peter May ofrece un trabajo igual de absorbente.» The Times

¿Qué me ha parecido?


Este libro, escrito quince años antes de la pandemia, ya nos avisaba. Pasó lo mismo con la película ‘Contagio’, tampoco hicimos caso. Avisados estábamos. A quejarse a casa. Bien, dicho esto, paso a comentar el libro, que es de lo que se trata.

Cosas que me gustan del libro:

1º) El argumento me atrae por razones obvias, claro. No soy de los que están cansados de hablar del tema, soy un poco obsesivo, además.

2º) Peter May escribe con un tono rápido. Pasan tantas cosas tan bien escritas en esta novela, que no puedes dejar de leerlo. Y eso que no llega a ser un thriller (al menos para mí no). Nada sorprendente, viendo la primera frase del primer capítulo, que me permito incluir en mi reseña: ‘Los amigos del Archobishop’s Park -los que seguía vivos- estaban que trinaban.’ El autor ya nos mete de lleno en lo que va a contarnos. A priori, ya sabemos que ha pasado algo horrible. En este punto me recuerda lo que contaba ese increíble cuentista que es M. Night Shyamalan, el director del ‘Sexto sentido’, en una entrevista. Él decía que, en sus clases de dirección, un profesor les había explicado que una buena historia debe tener un comienzo poderoso, fuerte, similar a una piedra lanzada por un tirachinas. Decía que esa era la manera correcta de atrapar al lector o, en su caso, al que estuviera viendo una película. Y que era muy importante que el guionista -en este caso el escritor- tuviera la capacidad de lograrlo. Los primeros momentos eran necesariamente potentes y muy importantes, ya que decidían si el libro iba a leerse o la película, a verse. Creo que este libro cumple esa premisa, como se puede ver en la frase que he puesto. Si con un comienzo así no te entras ganas de seguir leyendo, yo ya no sé.

3º) Me ha sorprendido que el libro tuviera tan pocos diálogos. A ver, que los tiene, pero creo que muchos menos de los que suelen tener los thrillers (una vez más, no creo que llegue a thriller).

4º) No es un libro excesivamente largo. Son trescientas y poco páginas que se leen en una tarde, si te pones, gracias al ritmo rápido. No da vueltas innecesarias, algo que suelo encontrar mucho en este tipo de novelas. Se agradece. Como le dijo Jim Carrey a Merryl Streep hace años en un homenaje: menos, es más.

5º) La trama del virus está lograda, que no es poco para haberla creado años ha. Lo cierto es que es inevitable establecer paralelismos con lo que nos ha pasado a nosotros. A veces da un poco de vértigo.

Sin duda Peter May es un escritor que no conocía y que me gustaría seguir leyendo. Propone cosas y no defrauda. A veces ocurre que aparece un/a autor/a de quien nunca habías oído hablar, y te eclipsa, y luego quieres leer todo lo que ha escrito, hasta la última coma. Es bonito que suceda.

Peter May es hábil componiendo y sabe llegar al lector. Sabe cómo conectar con él y que siga queriendo saber más sobre lo que nos cuenta. No te lo pierdas.

Si te gustan los libros con un poso de oscuridad, rápidos de leer y que te enganchen, este es tu libro.

Conla colaboración de Editorial Catedral.

martes, 1 de diciembre de 2020

Balas en la pizarra -reseña

 

¿De qué va el libro?

Un colegio, un tiroteo, 54 minutos y una venganza: Todos tienen razones para temer al chico de la pistola.

10.00 horas: El director de la Opportunity High School acaba su discurso, dando la bienvenida a un nuevo semestre a toda la promoción y animando a los alumnos a que destaquen y luchen por conseguir buenos resultados.

10.02 horas. Los alumnos se levantan para salir del auditorio y acudir a la siguiente clase.

10.03 horas. Las puertas del auditorio no se abren.

10.05 horas. Alguien empieza a disparar.

Durante cincuenta y cuatro minutos terribles, cuatro alumnos cuentan el terror que reina en la sala cuando un estudiante pone en marcha su venganza; una venganza que se convertirá en el último juego de supervivencia.

 ¿Qué me ha parecido?


‘Balas en la pizarra’ es una novela juvenil que trata un tema tan complicado como los atentados (sí, lo son) perpetrados por adolescentes en los institutos. Un tema que del que podríamos debatir horas y horas.

La autora, que para mi sorpresa no es americana, tiene una forma de narrar muy directa. Sus párrafos son cortos, las frases sencillas, los diálogos directos. Ha creado una historia con capítulos muy cortos y varios puntos de vista que se lee en media tarde. Este es un libro donde no paran de ocurrir cosas. Todo el rato estás con el puño apretado contra los dientes, mientras asistes a lo que ocurre en el Opportunity High School, un lugar que podría ser cualquier ciudad americana de cualquier estado.

La autora aprovecha los distintos personajes y puntos de vista de cada quién para poder hablarnos sobre las preocupaciones que tienen, las dudas, los miedos comunes a la adolescencia y, sobre todo, para que nos demos cuenta de lo que influye la incomunicación y los problemas que pueden derivar de una mala relación con los coetáneos, algo a lo que muchas veces los adultos restan importancia. No ser capaz de comunicarte de forma efectiva jamás es algo leve. Si lo fuera, no habría guerras. Punto.

Me ha gustado mucho el modo en el que intercala los personajes con los cambios de tiempo secuencial, cuándo habla en presente de lo que ocurre dentro del instituto, cuándo nos remonta al pasado, explicándonos o dejando entrever que estaba visto que iba a pasar algo. Nada ocurre porque sí, todo tiene una razón. Quizá encuentro que ha pasado por encima en algunos puntos de la historia, me habría gustado que hubiera ahondado más, ya que, a mi juicio, ciertos momentos daban mucho más de sí. Pero en general me ha gustado mucho la trama. Es fácil de leer, ágil, posee un ritmo muy rápido, lo que siempre es beneficioso, ya que es un libro juvenil y, si lo haces muy denso, el/la lector/a potencial se va a aburrir y a poner YouTube mientras chatea. Los cambios de tiempo y la presencia de varios personajes de ambos sexos también es un acierto, encuentro que hace más fácil que puedas sentir empatía por alguno de ellos, y eso siempre engancha más a quien lo lea. Los diálogos también están bastante bien, aunque el final creo que es un poco precipitado. 

En todo caso, el libro merece la pena. Debería ser de lectura obligada en los institutos, no tanto porque hable de una matanza, sino porque subyace en él un problema de comunicación entre iguales que merece un debate y una reflexión posterior. La portada, no la comprendo muy bien, parece más bien acorde a otro tipo de texto. No veo que guarde relación con lo que cuenta la historia. Eso sí, la encuadernación es sobresaliente.

Una vez leído el libro, si trabajara en un instituto, veo esencial complementar la lectura del texto con un debate (aunque fuera por escrito y/o anónimo para garantizar las respuestas sinceras):

  • ¿Hasta qué punto eres capaz de comunicarte tú?
  • ¿Alguna vez te has sentido como el asesino?
  • ¿Entiendes sus motivaciones?  
  • ¿Cómo te comunicas con tus iguales?
  • ¿Sientes que te entienden? 
  • ¿Y tú a ellos/as?
  • ¿Cómo resuelves tus problemas?
  •  ¿Dirías que sabes hacerlo? 
  • ¿Qué estrategias usas cuando algo no sale como quieres?
  • ¿Crees que eres capaz de comunicar los sentimientos? 
  • ¿Cómo lo haces? 
  • ¿Qué es lo que más te cuesta?

Y podría seguir sumando preguntas a un debate que puede extenderse en el tiempo lo indecible. Y es que el libro de Nijkamp permite no solo una lectura amena (más o menos, dado que es una historia fría y dura), sino un trabajo posterior que hace que ‘Balas en la pizarra’ y lo que trata se vuelvan más complejos que ser una sola lectura obligada.

Si buscas un libro sobre la soledad y la incomprensión, la incapacidad de responder a los problemas o falta de asertividad, este es tu libro.

Con la colaboración de Libros de Seda.

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