miércoles, 14 de julio de 2021

Entrevista a Pau Centellas, agente literario de la Agencia Silvia Bastos

 

A continuación, os dejamos la entrevista que hemos realizado a Pau Centellas, de la Agencia Silvia Bastos. Agradecemos a la agencia y a Pau su disponibilidad para contestar nuestras preguntas.



Entrevista:

 La primera pregunta será sencilla, para calentar motores. Solo debe completar la frase: lo que más caracteriza a nuestra agencia literaria es… la lealtad a sus autores.

 Este año todos hemos tenido que cambiar los modos en que vivimos. Después de más de tantos años asistiendo a la feria de Frankfurt, ¿cómo ha sido hacer las presentaciones y las reuniones online? ¿Mejor o peor que otros años? ¿Echan de menos el cara a cara?

Se echa de menos el cara a cara, mucho, pero desde el punto de vista estrictamente profesional, las reuniones virtuales (y el teléfono de toda la vida) permiten capear la situación con bastante solvencia.

Silvia Bastos lleva siendo una referencia en el mundo literario desde el año dos mil. ¿Cómo ha evolucionado la agencia en estos años? ¿Sigue habiendo la misma energía que antaño? ¿Tienen ahora una visión más realista y menos mística del mundo que la que tenían al principio? ¿Es más difícil hacer su trabajo ahora que cuando empezaron?

Nuestra agencia es muy ecléctica y representa autores muy comerciales y muy literarios, ficción y no ficción…, de modo que nuestra visión siempre se ha ajustado a las necesidades y situación editoriales de cada autor en cada momento. Sí hemos evolucionado con las tendencias o modas del mercado, qué remedio, pero la esencia de nuestro trabajo no ha variado, más allá de formatos digitales y otras novedades. La energía no ha menguado, al contrario, más allá de las arrugas de la edad, y, en todo caso, la experiencia acumulada es una muy buena aliada del entusiasmo.

 Tienen una nómina de escritores de escándalo. ¿Hay algo que les falte en su agencia? ¿Algún autor o autora que se les haya escapado y por el/la que mataría?

A nuestra agencia le faltan los centenares, miles de autores y autoras maravillosas que a diario contribuyen a enriquecer nuestro universo literario. Algunos de esos autores han formado parte de la agencia, otros lo harán en el futuro, tal vez. Debo decir que se nos han “escapado” pocos autores, pero sí los ha habido. En ocasiones por falta de reflejos por nuestra parte, en otras porque han optado por otra agencia.

 Si un autor o una autora novel quisieran entrar en su agencia, ¿lo tendrían difícil? ¿cuál sería la mejor manera?  ¿Hay alguna temática que no deba tocar? Y si es así, ¿por qué?

Ni siquiera podemos leer todas las propuestas que recibimos -a menos que externalicemos la lectura. Esto es así por la propia lista de representados de la agencia, que deja poco espacio a nuevos autores, pero también porque nosotros nos vemos obligados a reflejar la realidad del mercado editorial. No hay temas tabú, en absoluto, y el criterio siempre es literario. Una buena novela acabará encontrando editor, seguro, aunque no sea gracias a nuestra agencia. Sin duda hay filtros a priori (llámales prejuicios, si quieres); no sé, si alguien nos manda una novela de 600 páginas sobre vampiros, va a ser difícil que lo representemos. Pero esa novela puede que esté muy bien escrita, llevada y resuelta, y que el autor ponga de moda los vampiros otra vez, y entonces nosotros nos tiraremos de los pelos. Pero es difícil romper las dinámicas editoriales (comerciales) -hasta que viene alguien y lo consigue, claro.  

¿Por qué es tan difícil para un/a autor/a nacional publicar juvenil fantástica? Por experiencia he visto que las editoriales ni siquiera aceptan los manuscritos. En los países anglosajones no ocurre. Y encima luego traemos esos libros de fantasía que no queremos publicar. ¿Qué opina?

Hay algunos prejuicios en esto, seguro; en general, todo lo que venga de EE.UU., sobre todo, se recibe con la boca abierta, esto no solo sucede en literatura. Es cierto que los editores tienen más garantías cuando un libro ya ha demostrado en otro país que funciona, que vende y que gusta. De todos modos, puede haber algo de proporcionalidad: estoy seguro de que hay más autores anglosajones que no se traducen al castellano que autores españoles que no se publican. En esta situación que describes hay algo de prejuicio, algo de conservadurismo y, para ser justos, algo de criterio literario.

 Tres datos: primero, en los últimos años, el mundo literario ha facturado en torno al 38% menos que en años precedentes; segundo, en Francia el noventa por ciento de los libros no se reedita tras la primera edición, sencillamente se descataloga; tercero, el cincuenta por ciento de las ventas de libros es digital, Amazon mediante. Con este panorama, ¿de qué vivirán los escritores en un futuro cercano?

Es muy complicado, ¡y te lo dice una agencia, que vive de lo que ganan los autores! De todos modos, desde Dickens y diría que aun antes, la cuestión de los ingresos de los autores ha estado sobre la mesa. Conozco pocos autores, si es que hay alguno, que haya decidido dedicarse a la literatura por dinero. Como agente, una de nuestras prioridades es que los autores ganen el máximo dinero posible, subrayando posible. Pero las ventas de libros, como tú apuntas en tu pregunta, tiene un límite, por desgracia. Una verdadera, real, creíble y efectiva apuesta oficial (o europea, ¡o mundial!) en favor de la lectura aumentaría las ventas de libros, claro. Pero no podemos ser ingenuos. En cualquier caso, ya está pasando y en el futuro pasará todavía más, que los autores van a tener que concebirse a sí mismos como “creadores de contenidos”. ¿Un guionista es un escritor? Lo de “contenido” suena muy mal, lo sé, pero de igual modo que en la Edad Media un juglar recitaba sus creaciones, quizá pronto un escritor grabará sus propios podcasts y ganará más con una suscripción que con la versión impresa de esas historias (si es que se llega a imprimir). Hoy día la tecnología ya permite vehicular el talento de un modo más eficaz que la imprenta/distribución, lo que tenemos que diseñar y batallar es cómo monetizar esa vehiculación del talento.

Como agente, ¿qué opinión le merece que Amazon cope el 50% de las ventas mundiales de libros? ¿Y si no quisieran publicar a algunos autores?

Amazon es una librería, puede negarse a vender un libro, pero no puede impedir que se publique (de momento). Los monopolios no son buenos, y los peligros de que Amazon gane poder son los peligros de que imponga las condiciones que ellos quieren. Es importantísimo, esencial, defender y apostar por una red de librerías tan extensa como sea posible. Pensemos que -y esto es una intuición personal- el número de librerías es directamente proporcional al número de libros vendidos: a más librerías, más ventas, a más librerías, más diversidad literaria (más editoriales, más oportunidades, más autores…). Si se cierran librerías, se resta, si se abren, se suma.    

Una duda que me carcome: ¿por qué el autor solo cobra por los ejemplares vendidos, cuando el papelero y el impresor cobran por el total de los ejemplares fabricados? ¿Acaso l@s autor@s no son el eslabón más esencial de la cadena editorial? ¿Cómo lucha una agente como usted contra esta injusticia? ¿No se siente a veces si luchara contra dragones?

¿Cómo mides y tasas el talento? Es como dices, sí, y una de las cosas que hacemos los agentes es intentar que los editores valoren el valor literario del autor, no solo su valor comercial. Esto es difícil, y al editor en esto no se lo puede tratar como el malo de la película. No lo es, él es el primero que quiere vender, y a veces invierte mucho dinero y las cosas no salen bien, y él es el primero en perder dinero. Se trata de llegar a un acuerdo. En general, y volviendo a lo que decíamos en una pregunta anterior, ¿cómo retribuir a un autor que se pasa dos años trabajando varias horas al día en una novela o libro pero que luego vende 500 ejemplares? En cualquier otra profesión te pagan por trabajo realizado, aquí no, pero es que, si pagaras a un autor por horas trabajadas, por ejemplo, sencillamente la industria editorial no existiría. Y si encimas le sumas el intangible del “talento”, la cosa se complica. Mi opinión, y con esto me mojo, es que, en general, hay margen para que los autores ganen más dinero con el actual sistema de retribución (anticipo+royalties), pero habría que cambiar algunas normas muy incrustadas en el sector, y no es fácil. No estoy hablando de falta de voluntad, sino más bien de que la tecnología, un verdadero cambio de paradigma tecnológico, debería permitir más eficacia en ciertos eslabones de la cadena del libro que debería redundar en beneficio de los autores.

¿Cree que un/a autor/a debe convertirse también un crítico/a y/o en un influencer? Parece que este fenómeno cada vez crece más autores/as juveniles. ¿Un/a autor/a no deberían limitarse a escribir y punto? ¿No estamos mezclando trabajos? Y ya puestos, ¿qué opina de esa creencia popular que dice que l@s escritor@s deben saber de todo y dar su opinión sí o sí?

Aquí mi opinión es un poco irrelevante, quiero decir que depende de cada caso. No me atrevo a enunciar una ley universal que diga que los escritores NO pueden esto o SÍ pueden lo otro. Depende de sobre qué opine. Pensemos que, en general, los escritores son gente con talento que lee mucho; su profesión a veces consiste más en leer e investigar que en escribir, de modo que saben muchas cosas, están informados, contrastan lecturas y por tanto validan su criterio. Y aún así, eso no significa que tengan que saber de todo y que su opinión sea pertinente siempre. Por otro lado, no creo que tengan que ser influencers, pero no me parece mal que usen las redes sociales para promocionar su trabajo (y, por tanto, para intentar aumentar los ingresos derivados de su literatura). En esta cuestión, apuesto a que, si preguntas a 10 escritores, obtendrás 10 respuestas distintas, y probablemente sean todas válidas.  

Una última pregunta para cerrar este coloquio: ¿qué tres características debería tener un/a buen/a agente literario/a?

Ni que decir tiene que pasión por la literatura, en primer lugar, capacidad de diálogo y empatía, y sin duda discreción.

¡Gracias!

Esperamos que os haya gustado la entrevista. Os dejamos los enlaces a las webs de la Agencia Silvia Bastos.

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Fuente de las fotos: Agencia Silvia Bastos.

 

lunes, 21 de junio de 2021

Un espía impecable -reseña

 


¿De qué va el libro?

Libro del año en The Sunday Times. Libro del año en The Economist

Richard Sorge fue un hombre con dos patrias. Hijo de padre alemán y de madre rusa nacido en Bakú en 1895, se movió en un mundo de alianzas inestables e infinitas posibilidades. Sorge pertenecía a aquella generación indignada y decepcionada que encontró nuevas y radicales ideas tras su experiencia en los campos de batalla de la primera guerra mundial; se convirtió en un fanático del comunismo y en el mejor espía de la Unión Soviética.

Como muchos buenos espías, Sorge fue un seductor incansable, combinando su encanto con un despiadado poder de manipulación. Gracias a su magnetismo consiguió sobrevivir en todos los ambientes, conquistar a todas las mujeres y trabar amistad con todas las grandes personalidades con las que se cruzó. Como corresponsal extranjero se internó y tuvo influencia en las más altas esferas de las sociedades alemana, china y japonesa en los años previos y durante la segunda guerra mundial. Su historia personal resulta fascinante por la cantidad de escenarios donde sucede (desde la Rusia revolucionaria hasta el Japón imperial, pasando por las trincheras alemanas de la primera guerra mundial al ascenso nazi o los Estados Unidos prebélicos y la China sacudida por la guerra civil).  Se convirtió en un valor incalculable para nazis, japoneses y rusos, y desde la otra punta del mundo será él quien advierta de la Operación Barbarroja y las intenciones japonesas de no invadir Siberia en 1941, que resultó fundamental para la contraofensiva soviética en la Batalla de Moscú, y que a su vez determinó el resultado de la guerra.

 

¿Qué me ha parecido?

El personaje (en cierto modo lo es) o la persona de Richard Sorge era desconocida para mí hasta hace bien poco. ¿Cómo y por qué no sabía nada de uno de los grandes espías de la historia? Creo que la causa es, precisamente, que era espía. Hay un cierto anonimato en este tipo de trabajo del que se sabe poco y menos se habla. El hecho de que trabajara para los rusos incrementa, a mi modo de ver, la poca literatura en español que hay sobre el tema. En inglés esto no sucede, quizá también por lo mismo, porque era ruso y, por tanto, el enemigo. Aquello de: cuanto más sepas del enemigo mejor le combatirás. Yo qué sé.

Llegados a este punto me planteo la pregunta: ¿por qué en el instituto no nos hablaron sobre estos espías? ¿Por qué cuando dimos la Segunda Guerra Mundial nadie mencionó a Garbo (supe de él gracias a YouTube), ni a Victoria Hall, ni a Richard Sorge ni a toda esa pátina de personajes que marcaron el devenir de lo que pasó entonces? Creo que, cuando menos, como descendientes de quienes lucharon debería ser importante para nosotr@s tener una imagen más amplia de lo que fue y cómo fue. A veces los libros de texto se quedan cortos.

¿Quiénes fueron estos espías y por qué se metieron de lleno en el barro? ¿Cómo lo sobrellevaron? ¿Qué hicieron? ¿Qué repercusiones tuvo? ¿Cómo se sintieron? ¿Qué consecuencias pagaron por lo que hicieron? Y, sobre todo, cómo era su personalidad. Esta pregunta me resulta muy inquietante y provocadora: ¿qué características debe tener alguien para ser un buen espía? Está muy bien tratar las batallas, los generales, los locos, los asesinos…, pero también encuentro necesario hacer hincapié en este otro tipo de lucha clandestina que ocurrió y, de hecho, sigue ocurriendo en la actualidad. ¿Por qué tenemos tanto miedo a hablar sobre los Servicios de Inteligencia y lo que hacen en realidad? ¿Por qué ese silencio? Intuyo que parte de su trabajo es desinformar, pero como ciudadanos deberíamos exigir saber más. Pago mis impuestos, tengo derecho a saber qué se hace, quién y cómo y, sobre todo, para qué.

He leído este libro por interés personal y porque en cierto modo complementa al que hace poco reseñamos en el blog sobre otra espía, la gran Úrsula, alias ‘Sonya’, rusa también y amante de Sorge. Pensaba, creo que acertadamente, que había una continuidad en ambos libros. Eran hilos de la misma cuerda y debían leerse consecutivamente para conseguir un entendimiento mayor sobre la guerra clandestina en la IIGM. La conclusión a la que he llegado tras la lectura es que Richard Sorge fue uno de los grandes espías que han existido, sí, pero también que estaba loco.

He pensado mucho durante las lecturas de estos dos libros en el tipo de carisma que muestran los dos protagonistas: Úrsula y Sorge. Me resultan personas peculiares. A continuación, mencionaré los puntos que veo en común:

  1. Ambos son egoístas, en cierto modo, pues anteponen su auto conciencia a todo lo demás, incluida la familia. Los dos son muy cultos. Por encima de la media.
  2. Son ávidos lectores, y no de cualquier tipo de libro, muchas veces de lecturas complejas. 
  3. Ambos escriben.
  4.  Los dos tienen un extraño carisma que les hace encajar bien con la gente en cualquier tipo de situación. Son personas que caen bien.
  5. Diría que ambos tienen una elevada visión de sí mismos que deriva de su particular modo de ver el mundo.
  6. Son priscuos y no se sienten culpables por ello.
  7. Pero creo que lo que de verdad los define, sobre todo a Sorge, es que nunca dudan de sus creencias. Tanto Úrsula como Sorge tienen una imagen muy clara de lo que debe ser una NACIÓN, y lo pongo en mayúsculas para que se entienda el sentido. Su concepto de NACIÓN ideal es tan claro que no entienden que los demás no sean capaces de darse al 100%, como hacen ellos, para garantizarlo, lo que les convierte, muchas veces, en personas detestables. Aquí habría mucho que decir, se podría hacer un debate sobre hasta qué punto todo es válido y la importancia que tienen o no los daños colaterales para alcanzar la meta.
  8. Aún teniendo en cuenta la profesionalidad de Úrsula y Sorge, y tal vez por ello, encuentro sorprendente lo poco profesionales que pueden llegar a ser en ocasiones. Por ejemplo, Sorge es capaz de ir borracho en motocicleta y estamparse contra un muro en plena misión. Alguien con una capacidad de sacrificio como él, con un ideal tan claro, con una inteligencia analítica como la de Sorge debería saber que tal vez no es una buena idea emborracharse porque sí, o ir a toda pastilla en moto en un país en el que estás espiando. ¿Por qué se expone tanto? ¿Es hartazgo? ¿Ganas de llamar la atención? Me resulta chocante.   
  9. Para ellos un estado debe buscar el bienestar del ciudadano y, para ambos, el único sistema que garantiza eso es el comunismo. Esta creencia no es debatible. Ni siquiera es un dogma, de hecho, sino la realidad, y como tal la asumen y protegen. Una vez que la han establecido, esté el lector/a de acuerdo o no, todo lo demás les resulta, en cierto modo, sencillo. Tienen tan clara la meta que para ellos resulta natural dar lo que sea necesario para alcanzarla. Su meta es definida y alcanzable.

Siento cierta envidia al pensar en ello. Yo quisiera creer tanto y tan claro en algo como ellos en el comunismo. Son capaces de hacer lo que sea por su ideal. Para bien o para mal, estés de acuerdo o no con este tipo de gobierno, lo que está claro es que es digno de mención que una persona sea capaz de dar todo lo que tiene por su sistema de creencias. Sorprende que jamás duden de él. A veces lo pasan mal, pero siguen adelante. Yo no sería capaz de permanecer fiel a un nivel tan profundo. No en determinadas circunstancias, menos si la vida de mis seres queridos depende de ello.

No sé si estoy siendo claro, pero este no es un libro que me haya dejado indiferente. El inicio lo he encontrado un poco lento, me pasa siempre en este tipo de libros; me cuesta un tanto entrar, pero la pluma de Owen Matthews es muy ágil. Los capítulos iniciales los encuentro un poco largos, hasta que llegamos a Shanghái. A partir de ese momento la historia se narra sola. El ambiente es brutal. Hay cierto poso amargo en las descripciones de Owens. Esa ciudad llena de espías, con sabor a turbio, a sucio, a puticlub escondido en los arrabales, de novela de Reverte. Ese mercado donde todo se vende y se compra. Donde no hay nadie puro porque todo es corrupción. Nada que ver con la imagen que se tiene en mente de lo que fue la guerra en Europa. Aquí todo se torna más sucio (si cabe), más pobre.

En general me ha gustado más el libro de Owen Matthews que el anterior de MacIntyre, encuentro su pluma menos recargada y el modo de describir y de meter en la acción es menos recargado. La portada también me ha gustado mucho, aunque encuentro en ambos libros que las imágenes son escasas. La propia lectura me lleva a querer ver más de más momentos y personas que salen en el libro. Es un poco engorroso que no encontrarlo en el libro y tener que buscar lo que necesitas en el móvil. Pero bueno, muy bien.

‘Un espía impecable’ es un libro que permanece mucho tiempo en la mente, igual que su protagonista. De obligada lectura, en mi opinión. Por cierto, para mí los dos libros forman uno, no se pueden leer por separado. O no debería. No te comes las galletas y tiras el chocolate que tiene en el medio.

Conla colaboración de Editorial Crítica.

 

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